Mi primer viaje a tierras teutonas

Pareciera que estoy algo loco si me dedicara a contar las excelencias y maravillas de las tierras alemanas, sin haber puesto siquiera un pie en ellas; sería como hablar sobre porno sin haber visto nunca ni siquiera una película x. Como comprendí eso hace un tiempo, decidí que lo mejor que podía hacer era darme un homenaje y organizar un viaje turístico hacia una de las grandes ciudades de Alemania, y comprobar todos sus encantos de primera mano e in situ.



Así que eso hice, un poco a la aventura, lo reconozco, porque después de pensarlo mucho no quise viajar en uno de esas rutas turísticas hechas por las agencias de viajes, y me enganché a un grupo de mochileros que conocí nada más llegar al aeropuerto alemán. Ninguno de mis amigos quisieron acompañarme en esta ocasión, pero no me preocupé demasiado, porque cuando regresé a casa y vieron las fotos porno caseras que me hice con algunas de las chicas alemanas que conocí, no me los pude quitar de encima en los próximos viajes que realicé; cosa que yo ya sabía , por supuesto, porque estaba seguro de que las bellezas de aquellas tierras iban a atraerlos lo mismo o más que a mí.

El plan de los mochileros era conocer algunas ciudades de Alemania, aunque no pensaron en grandes urbes, como lo había hecho yo al principio; de todas formas me apunté a su plan, pensando que ya podría realizar los míos en otra ocasión, porque eran un grupo muy enrollado y no quería separarme de ellos. La verdad es que los tíos se lo montaban de puta madre, conocían a bastante gente por lo que deducí que no era por supuesto la primera vez que recorrían Alemania de aquella manera. Y las conversaciones junto al fuego de la chimenea de algún hostal barato me lo demostró aún más.

Aunque sabía que las mujeres alemanas tenían fama de ser muy guarras, y muy liberales en esto de tener sexo con casi desconocidos, fueron estos colegas lo que me hablaron de sus coños peludos. Me sonó algo extraño, porque yo tenía pensado que en eso de no depilarse el potorro, las francesas y las italianas eran las que llevaban la voz cantante; pero estos chicos me aseguraban que pocas alemanas se rasuraban el chocho, a pesar de lo que podia pensar viendo porno online o a través de otros canales. Y entonces, sentí curiosidad por ver cómo serían esos montes de Venus cubiertos de vello rubio, aunque también en eso me había dejado llevar por los mitos, fíjate tú.

Porque sí, hay muchas alemanas que son rubias, pero en todos mis viajes, ni siquiera puedo decir que sean la mayoría. Imagino que en Alemania la mezcla de los arios con otras "razas" ha sido mucho mayor que los pueblos de más al Norte, teniendo en cuenta que precisamente tenían muy cerca a Francia e Italia, con gentes de rasgos mayoritariamente latinos. Sea como sea, uno puede encontrar en Germania mujeres con las características físicas que más te gusten, a no ser que se te ocurra buscarte una con cuatro ojos o tres tetas, eso ya sería más complicado, jeje.

En fin, que tengo muy buen recuerdo de aquel viaje, que terminó casi sin querer en algo así como turismo sexual, aunque todo el sexo que tuve fue gratis y totalmente compartido con las chicas con las que acabé en la cama, que tras 15 días viajando, fueron muchas. Como dije, traje muchos recuerdos gráficos de aquellos días, que compartí con mis colegas, sí, pero también traje otros de índole privada, que quizá otro día me anime y comparta también con vosotros.

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